lunes 13 de febrero de 2012
¿COMO REZABAN LOS PROFETAS ABRAHAM, MOISÉS, JESÚS Y MUHAMMAD, la paz sea sobre ellos.?
domingo 12 de febrero de 2012
martes 31 de enero de 2012
domingo 15 de enero de 2012
domingo 25 de diciembre de 2011
miércoles 9 de febrero de 2011
Un cambio
La paz de Dios sea con todos ustedes.
Hace un tiempo, tomé la decisión de dejar de postear en este blog, y así lo hice.
Hace poco que quise volverlo a activar, pero en toda vida de una persona existen cambios. Momentos en que necesitamos un cambio, porque nosotros mismos hemos cambiado.
Yo he cambiado, y necesito cambios en mi vida que se amolden a mi nuevo yo.
He decidido dejar de postear en algunos de mis blogs y este, es uno de ellos.
He tenido mi tiempo para pensar, reflexionar... y me he dado cuenta que he cambiado en algunas cosas, e incluso en forma de pensar sobre algunos temas. Quizás el hecho de que vamos madurando, vamos cogiendo más experiencia y conocimiento es lo que nos hace necesario cambios en nuestra vida.
Creo que si una persona se queda estancada siempre en lo mismo, no evoluciona, no crece como persona.
Me ha gustado mucho trabajar en estos blogs, siempre lo he hecho con mucha ilusión y dedicación.
A algunas personas les habrá gustado, y a otras no. No les culpo. A veces releo cosas que he escrito y con el tiempo me dejan de gustar, jejejeje. Por eso mismo, porque evolucionamos y cosas que estábamos de acuerdo antes, quizás por ignorancia, por falta de madurez o experiencia o quizás por otros motivos, ahora las ves de otra manera, es por ello que necesito cambios en mi vida.
No es un adiós para siempre, porque voy a seguir trabajando en mis otros blogs y en un posible nuevo proyecto, si Dios quiere.
Esto no es un fracaso, sino un triunfo, un paso hacia delante.
Les agradezco a todos el haber dedicado tiempo a leerme y en el apoyo que siempre he tenido.
Un saludo, que Dios nos guíe a todos por el camino recto.
Aicha-Mus
miércoles 19 de enero de 2011
Los españoles y el catolicismo
Los españoles y el catolicismo
Reflexionando un poco sobre el tema, he llegado a la conclusión de que lo que ocurre es, por una parte, que algunos no se toman demasiado en serio las preguntas y responden un tanto a la ligera. (De lo cual se deduce que no se toman demasiado en serio la religión.) Pero sobre todo, que no hay unanimidad en cuanto a qué se entiende por “ser católico”. Aparentemente, muchos españoles que no creen en Dios, pero fueron bautizados por la Iglesia católica, prefieren declararse católicos antes que ateos o no creyentes. Tal vez la palabra “ateo” les suena mal. O quieren dar a entender que su cultura, su educación, es católica (y no musulmana, por ejemplo). En cualquier caso, es natural que Rouco y compañía estén preocupados. Ellos arremeten contra el aborto y los homosexuales, pero lo que debe preocuparles más es que la mitad de los españoles no creen en Dios.
http://www.publico.es/espana/
http://imagenes.publico-
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
jueves 24 de diciembre de 2009
Sobre la Navidad
por Herbert W. Armstrong
¿Dónde se originó la costumbre de celebrar la Navidad? ¿Tiene su fundamento en la Biblia o en el paganismo? ¡En este folleto se revelan algunas verdades sorprendentes! ¿Conoce usted el origen del árbol de Navidad, de “Papá Noel” y del intercambio de aguinaldos?
ERA NOCHE BUENA. Los niños habían hecho el pesebre y esperaban ansiosos la venida de Papá Noel cargado de regalos. Al amanecer del día 25 de diciembre encontraron una gran cantidad de paquetes con juguetes y dulces debajo de un flamante árbol de Navidad. Sus padres les aseguraban que todo aquello lo había traído Papá Noel durante la noche mientras ellos dormían.
¿Acaso dudaban los niños de lo que sus padres les decían? ¡Claro que no! Lo daban por hecho. ¿A usted no le sucedió lo mismo?
Muy pocos se han detenido a pensar por qué creen lo que creen, por qué observan determinadas costumbres. La mayoría de nosotros aprendimos a aceptar todo sin vacilar.
¿Por qué sucede esto? ¿Por instinto ovejuno? No exactamente.
Por naturaleza tenemos la tendencia a hacer lo mismo que hacen los demás… aunque estén equivocados. Las ovejas siguen el rebaño hasta el degolladero. Pero los humanos debemos fijarnos hacia dónde vamos.
¿Cuál fue el origen de la Navidad?
¿Es la Navidad realmente la celebración del nacimiento de Jesucristo? ¿Nació Jesús un 25 de diciembre?
Los apóstoles originales, quienes conocieron a Jesús personalmente y fueron instruidos por Él, ¿celebraban su cumpleaños el 25 de diciembre? ¿La idea se les ocurrió alguna vez? Si la Navidad es la festividad más importante del cristianismo, ¿por qué tantas personas que no son cristianas la observan? ¿Lo sabe usted?
¿Por qué es época de intercambiar regalos con nuestros parientes y amistades? ¿Tiene esta costumbre su origen en los magos quienes le presentaron obsequios al niño Jesús? Las respuestas nos pueden sorprender.
La mayoría de las personas “suponen” muchas cosas acerca de la Navidad… cosas que realmente no son ciertas. Pero no supongamos nada, sino que busquemos los hechos.
Lo que dicen las enciclopedias
La palabra “navidad” es una contracción de “natividad”, que significa natalicio. Esta fiesta hizo su aparición en la Iglesia Católica y de allí se extendió al protestantismo y al resto del mundo.
Ahora bien, ¿de dónde la recibió la Iglesia Católica? No fue de las enseñanzas del Nuevo Testamento. No fue de la Biblia ni de los apóstoles quienes habían sido instruidos personalmente por Jesucristo. La Navidad se introdujo en la Iglesia durante el siglo cuarto, proveniente del paganismo.
Puesto que la celebración de la Navidad fue introducida en el mundo por la Iglesia Católica Romana y no tiene otra autoridad que la de ella misma, veamos lo que dice al respecto la Enciclopedia Católica (edición de 1.911):
“La Navidad no estaba incluida entre las primeras festividades de la Iglesia… los primeros indicios de ella provienen de Egipto… Las costumbres paganas relacionadas con el principio de enero se centraron en la fiesta de la Navidad”.
En la misma enciclopedia, bajo “Día Natal”, encontramos que Orígenes, uno de los padres de la Iglesia, reconoció la siguiente verdad: “…No vemos en las escrituras que nadie haya guardado una fiesta ni celebrado un gran banquete el día de su natalicio. Sólo los pecadores [como Faraón y Herodes] celebraban con gran regocijo el día en que nacieron en este mundo".
La Encyclœpedia Britannica, edición de 1.946, dice: “La Navidad no se contaba entre las antiguas festividades de la Iglesia…” No fue instituida por Jesucristo ni por los apóstoles, ni por autoridad bíblica. Fue tomada más tarde del paganismo.
La Enciclopedia Americana, edición de 1.944, dice: “La Navidad… de acuerdo con muchas autoridades no se celebró en los primeros siglos de la Iglesia Cristiana, ya que la costumbre del cristianismo en general era celebrar no el natalicio sino la muerte de personas importantes. [La “Comunión”, o mejor dicho, la Pascua, instituida por autoridad bíblica en el Nuevo Testamento, es una conmemoración de la muerte de Cristo.]… En memoria de este acontecimiento [el nacimiento de Cristo] se instituyó una fiesta en el siglo cuarto. En el siglo quinto, la Iglesia Occidental dio orden de que fuese celebrada para siempre, en el mismo día de la antigua festividad romana en honor del nacimiento del Sol, ya que no se conocía la fecha exacta del nacimiento de Cristo”.
Tomemos nota de este hecho importante: Estas autoridades históricas demuestran que durante los primeros dos o tres siglos de nuestra era los cristianos no celebraban la Navidad. Esta fiesta fue introducida en la Iglesia Romana en el siglo cuarto de nuestra era ¡y no fue hasta el siglo quinto que se estableció como fiesta oficialmente cristiana!
Jesús no nació un 25 de diciembre
¡Jesucristo ni siquiera nació en la época del año en que ahora se observa la Navidad! Cuando Él nació, “había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño” (Lucas 2.8). Esto jamás pudo haber acontecido en Judea en el mes de diciembre. Los pastores traían sus rebaños de los campos y los encerraban a más tardar a mediados de octubre para protegerlos de la estación fría y lluviosa que se acercaba. La Biblia misma prueba, en Cantares 2.11 y Esdras 10.9, 13, que el invierno era época de lluvias, lo cual hacía imposible que los pastores permanecieran de noche en el campo con sus rebaños.
“Era una antigua costumbre de los judíos de aquellos tiempos sacar sus rebaños a los campos y desiertos alrededor de la Pascua (a principios de la primavera) y traerlos nuevamente a casa al comenzar las primeras lluvias” (Adam Clarke Commentary, Comentario de Adán Clarke, volumen 5, página 370).
El mismo comentarista declara: “Los pastores vigilaban sus rebaños día y noche mientras permanecían fuera. Puesto que la primera lluvia caía a principios del mes de chesvan, que corresponde a parte de los meses de octubre y noviembre [comienza en octubre], vemos que los rebaños permanecían en el campo todo el verano. Ahora bien, según el relato bíblico los pastores todavía no habían recogido sus rebaños, lo que hace suponer que el mes de octubre no había comenzado aún y que, por lo tanto, nuestro Señor no nació un 25 de diciembre, cuando no había rebaños en los campos. No pudo haber nacido después del mes de septiembre, ya que los rebaños aún estaban en el campo de noche. Con esto, debemos descartar la natividad en diciembre. El pastoreo nocturno de los rebaños en los campos es un hecho cronológico."
Cualquier enciclopedia u otra autoridad nos puede confirmar el hecho de que Cristo no nació un 25 de diciembre. La Enciclopedia Católica lo dice claramente.
La fecha exacta del nacimiento de Jesucristo es totalmente desconocida. Esto lo reconocen todas las autoridades. La falta de espacio en esta publicación nos impide mostrar las escrituras que indican que este acontecimiento sucedió a principios de otoño, posiblemente en el mes de septiembre, alrededor de seis meses después de la Pascua.
Si Dios hubiera querido que guardáramos y celebráramos el cumpleaños de Jesucristo, no habría ocultado la fecha.
¿Cómo se introdujo en la Iglesia?
¿Cómo pudo esta fiesta pagana introducirse en el mundo cristiano occidental?
The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge (La nueva enciclopedia de conocimiento religioso, de Schaff-Herzog) lo explica claramente en su artículo sobre la Navidad: “No puede determinarse con precisión… hasta qué punto la fecha de esta festividad dependió de la pagana Brumalia (25 de diciembre), que seguía a la Saturnalia (17-24 de diciembre) y conmemoraba el día más corto del año y el nuevo Sol. Las festividades paganas de Saturnalia y Brumalia estaban demasiado arraigadas en las costumbres populares para ser suprimidas por la influencia cristiana… La festividad pagana, con su alboroto y jolgorio, gustaba tanto que los cristianos vieron con agrado una excusa para continuar celebrándola sin mayores cambios en el espíritu y la forma de su observancia. Predicadores cristianos de Occidente y del Oriente Cercano protestaron contra la frivolidad indecorosa con que se celebraba el nacimiento de Cristo, mientras los cristianos de Mesopotamia acusaban a sus hermanos occidentales de idolatría y de culto al Sol por aceptar como cristiana esta festividad pagana”.
Recuérdese que el mundo romano había sido pagano. Antes del siglo cuarto los cristianos eran pocos, aunque su número iba en aumento, y eran perseguidos por el gobierno y los paganos. Pero con el advenimiento del emperador Constantino quien en el siglo cuarto se declaró cristiano y elevó al cristianismo a un nivel de igualdad con el paganismo, el mundo romano comenzó a aceptar este cristianismo popularizado y los nuevos adeptos sumaron centenares de millares.
Tengamos en cuenta que esta gente había sido educada en las costumbres paganas, siendo la principal aquella fiesta idólatra del 25 de diciembre. Era una fiesta de alegría y gozaba de un espíritu especial. ¡Le gustaba al pueblo! ¡No querían suprimirla! El artículo ya citado de The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge explica cómo el reconocimiento del día domingo por parte de Constantino, día en que antes los paganos adoraban al Sol, y cómo la influencia del maniqueísmo pagano, que identificaba al Hijo de Dios con el Sol, dieron motivo a estos paganos del siglo cuarto, ahora convertidos en masa al cristianismo, para acomodarle a su fiesta pagana del 25 de diciembre (día del nacimiento del dios Sol) el título de día del nacimiento del Hijo de Dios.
¡Así fue como la “Navidad” se introdujo en nuestro mundo occidental! Aunque le demos otro nombre, sigue siendo la misma fiesta pagana de culto al Sol. Sólo ha cambiado el nombre. Podemos llamar “león” a una liebre, mas no por esto deja de ser liebre. La Encyclœpedia Britannica dice: “A partir del año 354 algunos latinos pudieron haber trasladado la fecha del 6 de enero al 25 de diciembre, la cual era entonces una fiesta mitraica… o cumpleaños del invencible Sol… Los sirios y los armenios, aferrándose a la fecha del 6 de enero, acusaban a los romanos de idólatras y adoradores del Sol, sosteniendo… que la fiesta del 25 de diciembre había sido inventada por los discípulos de Cerinto…”
El verdadero origen de la Navidad
Hemos visto, pues, que la Navidad llegó al mundo por medio de la Iglesia Católica y que ella la recibió del paganismo. Ahora bien, ¿de donde la sacaron los paganos? ¿Cuál fue su verdadero origen?
La Navidad es una de las principales tradiciones del sistema corrupto llamado Babilonia, y como tal es censurado en las profecías y enseñanzas bíblicas. ¡Tiene sus raíces en la antigua Babilonia de Nimrod! Sí. ¡data de la época inmediatamente posterior al diluvio!
Nimrod, nieto de Cam, hijo de Noé, fue el verdadero fundador del sistema babilónico, sistema de la competencia organizada, de imperios y gobiernos humanos, del sistema económico del lucro, el cual se ha apoderado del mundo desde entonces. Nimrod construyó la torre de Babel, la Babilonia original, Nínive y muchas otras ciudades. Organizó el primer reino de este mundo. El nombre Nimrod se deriva de la voz hebrea marad que significa “rebelar”.
De escritos antiguos aprendemos que fue este hombre quien comenzó la gran apostasía mundial organizada que ha dominado al mundo desde tiempos inmemoriales hasta ahora. Nimrod era tan perverso que se dice se casó con su propia madre cuyo nombre era Semíramis. Muerto prematuramente, su llamada madre-esposa, Semíramis, propagó la perversa doctrina de la supervivencia de Nimrod como ser espiritual. Sostenía que de la noche a la mañana un gran árbol (tipo siempre verde) surgió de una cepa muerta, lo cual simbolizaba el nacimiento de Nimrod a una nueva vida. Ella declaró que en cada aniversario de su natalicio Nimrod dejaría regalos en el árbol. La fecha de su nacimiento era el 25 de diciembre. He aquí el verdadero origen del árbol de Navidad.
Con tramas e intrigas Semíramis se convirtió en la “reina del cielo” babilónica, y Nimrod, bajo diversos nombres, se convirtió en el “divino hijo del cielo”. Después de varias generaciones de esta adoración idólatra, Nimrod también se tornó en el falso mesías hijo de Baal, el dios Sol. En este falso sistema babilónico “la madre y el hijo” (Semíramis y Nimrod nacido nuevamente) se convirtieron en los principales objetos de adoración. Esta veneración de “la madre y el hijo” se extendió por todo el mundo, con variación de nombres según los países y las lenguas. Por sorprendente que parezca, encontramos el equivalente de la Madona ¡mucho antes del nacimiento de Jesucristo!
Así fue como en los siglos cuarto y quinto, mientras los paganos del mundo romano se convertían en masa al “cristianismo” llevando consigo sus antiguas creencias y costumbres paganas y disimulándolas bajo nombres cristianos, se popularizó también la idea de “la madre y el hijo”, especialmente en época de Navidad. Las tarjetas de Navidad, los villancicos y las escenas del pesebre reflejan este mismo tema.
Quienes fuimos criados en este mundo babilónico, quienes hemos escuchado y aceptado estas cosas durante toda la vida, hemos aprendido a venerarlas como algo sagrado. Jamás dudamos. Jamás nos detuvimos a investigar si estas costumbres tenían su origen en la Biblia o en la idolatría pagana.
Nos asombramos al conocer la verdad y, desgraciadamente, hay quienes se ofenden ante la verdad escueta. Pero Dios ordena a sus ministros fieles: “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta y anuncia a mi pueblo su rebelión” (Isaías 58.1). Increíble como parezca, estos son hechos reales en la historia y en la Biblia.
El verdadero origen de la Navidad está en la antigua Babilonia. ¡Está envuelto en la apostasía organizada que ha mantenido engañado al mundo desde hace muchos siglos! En Egipto siempre se creyó que el hijo de Isis (nombre egipcio de la “reina del cielo”) nació un 25 de diciembre. Los paganos en todo el mundo conocido celebraron esta fecha siglos antes del nacimiento de Jesucristo.
Jesús el verdadero Mesías, no nació un 25 de diciembre. Los apóstoles y la Iglesia primitiva jamás celebraron el natalicio de Cristo en esa fecha ni en ninguna otra. No existe en la Biblia mandato ni instrucción alguna para hacerlo. Pero sí existe el mandato de observar, no festejar, la fecha de su muerte (1 Corintios 11.24-26; Juan 13.14-17).
Así fue como los “misterios caldeos”, inventados por la esposa de Nimrod nos fueron legados - con nuevos nombres cristianos - por las religiones paganas.
Otras costumbres paganas
Además de las tradicionales costumbres navideñas de nuestros pueblos, hemos adoptado otras que con ser de origen pagano logran una acogida entusiasta. La “flor de Navidad” y el madero que se enciende en la chimenea son “vestigios de épocas precristianas”, según la Enciclopedia Americana. La corona verde o guirnalda que adorna las puertas de tantos hogares es igualmente pagana. De ella dice Frederick J. Haskins en su libro Answers to Questions (Respuestas a algunas preguntas): “Se remonta a las costumbres paganas de adornar edificios y lugares de adoración para la festividad que se celebraba al mismo tiempo de la Navidad. El árbol de Navidad viene de Egipto y su origen es anterior a la era cristiana”.
Aun las velas, símbolo tradicional de la Navidad, son una vieja costumbre pagana, pues se encendían al ocaso para reanimar al dios Sol cuando éste se extinguía para darle paso a la noche.
También el Papá Noel
“Papá Noel”, o “Santa Claus”, es el mismo “San Nicolás”, obispo católico del siglo quinto. La Encyclœpedia Britannica, edición 11, volumen 19, páginas 648-649, dice: “San Nicolás, obispo de Mira santo venerado por los griegos y los latinos el 6 de diciembre… Se dice que una leyenda según la cual regalaba clandestinamente dotes a las tres hijas de un ciudadano pobre… dio origen a la costumbre de obsequiar regalos en secreto la víspera del día de San Nicolás [6 de diciembre], fecha que después se cambió al día de Navidad. De allí la asociación de la Navidad con Santa Claus…”
Los padres castigan a sus niños por decir mentiras pero al llegar la Navidad ¡ellos mismos se encargan de contarles la mentira de “Papá Noel”, los “Reyes Magos” o del “Niño Dios” !Entonces, ¿por qué nos extraña que al llegar a la edad adulta también crean que Dios es un mito?
Cierto niño, sintiéndose tristemente desilusionado al conocer la verdad, le comentó a un amiguito: “Sí, ¡y también me voy a informar acerca del tal Jesucristo!”
¿Es cristiano enseñarles a los niños mitos y mentiras? Dios dice “No engañaréis ni mentiréis el uno al otro” (Levítico 19.11). Aunque a la mente humana le parezca bien y lo justifique, Dios también dice: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte”.
Estudiados los hechos, pues, vemos con asombro que la costumbre de celebrar la Navidad en realidad no es costumbre cristiana sino pagana ¡Ello constituye uno de los caminos de Babilonia en que el mundo ha caído!
¿Es bíblico el intercambio de regalos?
Para algunas personas este es el punto más importante de todo lo que se refiere a la observancia de la Navidad: la época de comprar e intercambiar regalos. Al respecto muchos exclamarán triunfalmente: “¡Para esto sí tenemos autorización bíblica! ¿Acaso Jesucristo al nacer no recibió regalos de los magos?”
Nuevamente la verdad nos ha de sorprender. Primero, veamos el origen histórico de la costumbre de dar aguinaldos para después ver lo que nos dice la Biblia al respecto.
Citamos lo siguiente de la Bibliotheca Sacra, volumen 12, páginas 153-155: “El intercambio de regalos entre amigos es característico tanto de la Navidad como de la Saturnalia y los cristianos seguramente lo tomaron de los paganos, como lo demuestra con claridad la amonestación de Tertuliano”.
La verdad es que la costumbre de intercambiar regalos con amigos y parientes durante la época navideña, ¡no tiene absolutamente nada que ver con el cristianismo! Aunque nos parezca extraño. ¡ello no celebra el nacimiento de Jesucristo ni lo honra a Él! Supongamos que alguna persona que usted estima está celebrando su cumpleaños. ¿La honraría usted comprando cantidades de regalos para todos los demás parientes y amigos; haciendo caso omiso de la persona a quien desea honrar? ¿No le parece absurdo desde este punto de vista?
Sin embargo, esto es precisamente lo que hace la gente en todo el mundo. Observan un día en que Cristo no nació, gastando todo el dinero que logran reunir para obsequiar regalos a sus parientes y amigos. Pero años de experiencia nos enseñan que los cristianos profesos suelen olvidarse de dar algo a Cristo y a su Obra en el mes de diciembre. Este suele ser el mes en que más sufre la Obra de Dios. Aparentemente la gente está tan ocupada intercambiando aguinaldos que no se acuerdan de Cristo ni de su Obra. Después, durante enero y aun febrero, tratan de recuperar todo lo que gastaron en Navidad, de modo que muchos, en lo que se refiere al apoyo que dan a Cristo y su Obra, no vuelven a la normalidad hasta marzo.
Veamos lo que dice la Biblia en Mateo 2.1, 11 respecto a los regalos que llevaron los magos cuando nació Jesucristo. “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?… Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”.
¿Por qué le llevaron regalos a Cristo?
Notemos que los magos preguntaron por el niño Jesús, nacido rey de los judíos. Pero, ¿por qué le llevaron regalos? ¿Por ser su cumpleaños? ¡De ninguna manera!, ya que ellos llegaron varios días o semanas después de su nacimiento. Entonces, ¿lo hicieron para darnos ejemplo? ¡No! Tomemos nota. Ellos no intercambiaron regalos; más bien “le ofrecieron presentes” a Él, a Cristo. ¡No intercambiaron regalos con sus amigos y familiares, ni entre ellos mismos!
¿Por qué? El mencionado comentario bíblico de Adán Clarke, volumen 5, página 46, dice: “Versículo 11. (Le ofrecieron presentes.) En el Oriente no se acostumbra entrar a la presencia de reyes y grandes personajes con las manos vacías. Esta costumbre es señalada con frecuencia en el Antiguo Testamento y aún persiste en el Oriente y en algunas islas… del Pacífico Sur”.
¡Ahí está! ¡Los magos no estaban instituyendo una nueva costumbre cristiana de intercambiar regalos para honrar el nacimiento de Jesucristo! Actuaron de acuerdo con una antigua costumbre oriental que consistía en llevar regalos al presentarse ante un rey. Ellos llegaron en persona ante la presencia del Rey de los judíos. Por tanto llevaron obsequios de la manera que lo llevó la reina de Sabá a Salomón y así como hoy los llevan quienes visitan a un jefe de estado.
La costumbre de dar aguinaldos no tiene nada que ver con este acontecimiento; más bien es la continuación de una antigua costumbre pagana. En vez de honrar a Cristo, lo que hace es atrasar su Obra cada año en la época navideña.
¿Honra a Cristo realmente?
Ahora veamos un argumento utilizado con frecuencia para justificar la observancia de la Navidad.
Hay quienes insisten en que a pesar de tener sus raíces en una costumbre pagana, ahora no se observa la Navidad para honrar a un falso dios, el dios Sol, sino para honrar a Jesucristo.
¿Que nos dice la palabra de Dios al respecto? “No caigas en la trampa detrás de ellos [los pueblos paganos] no consultes a sus dioses ni averigües como les daban culto dichos pueblos, para hacer tú lo mismo. Tú no harás lo mismo con el Señor, tu Dios, porque ellos hacían a sus dioses cosas que detesta y abomina el Señor” (Deuteronomio 12.30-31, Nueva Biblia Española).
Asimismo, el profeta Jeremías nos advierte con respecto a las costumbres tradicionales de la sociedad que nos rodea: “Dice el Señor: No imitéis la conducta de los paganos… Los ritos de esos pueblos son falsos” (Jeremías 10.2-3, Nueva Biblia Española).
Dios nos dice claramente en su manual de instrucciones para nosotros - la Biblia - que no aceptará esta clase de culto aunque sea con la intención de honrarlo a Él. Nos dice que eso es abominable y por tanto no lo honra a Él sino a los falsos dioses paganos. Dios no quiere que lo honremos “como nos dicte nuestra propia conciencia”. Jesucristo dijo claramente: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4.24). ¿Qué es verdad? El mismo Jesús dijo que su Palabra, la Santa Biblia, es verdad. (Juan 17.17). La Biblia dice que Dios no aceptará el culto de personas que, queriendo honrar a Cristo, adopten una costumbre pagana.
De nuevo, Jesús dijo: “Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mateo 15.9). La observancia de la Navidad es un mandamiento de hombres y esto lo ha prohibido Dios. Jesucristo dijo además: “Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición” (Mateo 15.6).
Esto es precisamente lo que hacen hoy millones de personas. Desechan el mandamiento de Dios. Su mandamiento con respecto a la celebración de costumbres paganas para honrar o adorar a Dios es clarísimo: “Tú no harás lo mismo con el Señor, tu Dios”. Sin embargo, la mayoría de la personas toman a la ligera este mandamiento y lo invalidan siguiendo la tradición de los hombres al observar la Navidad.
¡No nos equivoquemos! Dios nos permite desobedecer. Nos permite seguir las costumbres de los hombres. Nos permite pecar. Pero también nos advierte que habrá un día de juicio en el que ¡segaremos lo que hayamos sembrado! Jesucristo fue la Palabra viviente y personal de Dios, y la Biblia es la Palabra de Dios escrita. ¡Por esas palabras seremos juzgados para toda la eternidad! No debemos hacer caso omiso de ellas ni tomarlas a la ligera.
Estamos en Babilonia sin saberlo
La Navidad se ha convertido en una fiesta comercial, sostenida en parte por las compañías y campañas publicitarias más grandes. En muchos lugares vemos a un “Papá Noel” disfrazado. Los anuncios publicitarios nos mantienen engañados sobre el “espíritu navideño”. Los diarios que publican estos anuncios también publican editoriales que exaltan y elogian la festividad pagana y su “espíritu”. La gente crédula está tan convencida que muchos se ofenden al conocer la verdad. Pero el “espíritu de Navidad” es revivido cada año, no para honrar a Cristo ¡sino para vender mercancías! Como todos los engaños de Satanás, la Navidad también se presenta como “ángel de luz”, algo aparentemente bueno, Todos los años se derrochan miles de millones en compras… ¡mientras la causa de Cristo sufre por ello! ¡Esto es parte del sistema económico de Babilonia!
Nos hemos denominado naciones cristianas, pero sin saberlo estamos realmente en Babilonia, tal como lo predijo la Biblia. Apocalipsis 18.4 nos advierte: “Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas”.
Este año, en lugar de intercambiar regalos, ¿por qué no invertir ese dinero en la Obra de Dios?
sábado 26 de septiembre de 2009
MARIA, MADRE DE JESUS.
"Y recuerda a María en la Escritura, cuando dejó a su familia para retirarse a un lugar de Oriente. Y tendió un velo para ocultarse de ellos. Le enviamos Nuestro Espíritu y éste se le presentó como un mortal. Dijo ella 'Me refugio de ti en el Compasivo' Dijo él: 'Yo soy solo el enviado de tu Señor para regalarte un muchacho puro'. Dijo ella:´¿Cómo puedo tener un niño si no me ha tocado ningun mortal ni soy una fornicadora?' Así será, se dijo. Tu Señor dice: 'Es cosa fácil para Mi. Para hacer de él un signo para la gente y muestra de misericordia'.
Quedó embarazada y se retiró con él a un lugar alejado. Entonces los dolores de parto le llevaron hacia el tronco de la palmera. Dijo:'Ojalá hubiera muerto antes y se me hubiera olvidado todo' ¡No estés triste! Tu Señor ha puesto a tus pies un arroyuelo. Sacude hacia ti el tronco de la palmera y ésta hará caer sobre ti dátiles frescos y maduros. Come pues, bebe y alégrate. Y si ves algún mortal, di: 'He hecho voto de silencio al Compasivo. No voy a hablar pues hoy con nadie'.
Y vino con él a los suyos llevándolo. Dijeron: 'Maria, has hecho algo inaudito!!!´ Tu padre no era un hombre malo, ni tu madre una fornicadora. Entonces ella indicó a Jesús y los presentes dijeron: ¿Cómo vamos a hablar con un niño que aún está en la cuna? Y dijo Jesús: Soy el siervo de Allah, El me ha dado la Escritura, y ha hecho de mi un profeta. Me ha bendecido dondequiera que me encuentre y me ha ordenado la oración y el zakat mientras viva, y que sea piadoso con mi madre. No me ha hecho violento. La paz sobre mi el dia que nací, el dia en que muera y el día en que sea devuelto a la vida" (19:16-33)
La anterior es una narración de la historia de Jesús (as) que se encuentra en el Corán. El Corán lo menciona como Isá (as) veinticinco veces, "Mesías" lo llama once veces y como "Hijo de María" le menciona dos veces solamente. Maryam (María) es mencionada por su nombre treinta y cuatro veces y con la expresión "la que conservó su virginidad" la llama dos veces.
Los musulmanes se sienten asombrados y pasamados cuando leen que eruditos notables, especialistas y aún peor los clérigos católicos que presentan al Islam y a los musulmanes como los enemigos de Cristo. Opuestamente también, muchos cristianos mal o no informados se asombran cuando saben el gran respeto y amor que nosotros los musulmanes tenemos por María y su hijo Jesús.
Entre algunas diferencias que encontramos es que los musulmanes creen en la castidad de la Virgen María, en el Islam se sostiene que Jesús fue CREADO por Dios sin la intervención de un padre, es decir, que Jesús fue CREADO y no ENGENDRADO por Dios. Para los musulmanes, Dios está por encima de esas características biológicas ya que Él es el Eterno y el Absoluto.
No es aceptable tampoco la doctrina de que María es la madre de Dios. María y Jesús son ambos seres honrados en el Islam, el hecho de que Jesús naciera sin padre no le convierte, de acuerdo al Islam, en el "único hijo engendrado por Dios". El Corán nos relata que: ...Para Allah, Jesús es semejante a Adán, a quien creó de tierra y a quien dijo: "Sé y fué" (3:59)
De acuerdo al Corán, Jesús nunca sostuvo divinidad llamándose a si mismo Dios o a su madre: Y cuando dijo Allah: "Jesús, acaso has dicho tu a los hombres, 'tomadme a mi y a mi madre como Dioses aparte de Allah'. Jesús respondió: "¡Gloria a Ti! ¿Como voy a decir algo que no es verdad? Si yo lo hubiera dicho, tu ya lo sabrías, puesto que tu sabes lo que hay dentro de mi, y yo no sé lo que hay dentro de Ti. Tú eres el conocedor de las cosas ocultas. Yo solo les he dicho lo que tu me dijiste que dijera: 'adoren a Allah, mi Señor y el Vuestro' y fui testigo de ello mientras estuve con ellos, pero cuando me llamaste, fuiste tu quien los observaba y eres testigo de todas las cosas. Si los castigas, son tus siervos. Si los perdonas, tu eres el Poderoso, el Sabio. (5:116-118)
Otra área de discrepancia es en el concepto del Pecado Original. De acuerdo a la Biblia, el demonio tentó a Eva para que comiera del árbol prohibido y ella a su vez tentó a Adán para hacer lo mismo, en consecuencia cometieron un pecado. La Biblia nos cuenta que ellos fueron castigados siendo desterrados hacia el planeta tierra. La enseñanza cristiana común es que todo hombre hereda tal pecado, y que todo bebé nace en pecado. En la versión Coránica, ambos fueron tentados por el demonio (no se le culpa a la mujer de tentar e inducir al pecado al hombre), pero tambien nos dice que ambos fueron perdonados y ese fue el fin, es decir, no hay tal pecado original. Además para el Islam, el pecado no es algo que los hijos heredan, sino que se dá un énfasis en la responsabilidad individual de las acciones: Quien sigue la vía recta en realidad, es en provecho propio. Y quien sigue el camino extraviado, en realidad es contra sí mismo. Nadie cargará con la carga de otro. Nunca hemos castigado sin enviar antes un mensajero. (17:15)
Fuente
sábado 25 de julio de 2009
No creer en uno de los Mensajeros significa no creer en ninguno de ellos
En el nombre de Dios Clemente y Misericordioso
No creer en un Mensajero constituye no creer en ninguno de ellos, dice el Altísimo " El pueblo de Noé desmintió a los Mensajeros"(26:105) y dice:" El pueblo de 'Ad desmintió a los Mensajeros" (26:123) y dice: " El pueblo de Zamûd desmintió a los Mensajeros" (26:141) y dice también: " El pueblo de Lot desestimó alos Mensajeros" (26:160), y es sabido que toda comunidad desmintió a su Mensajero, pero desmentir a uno solo de los Mensajero significa desmentirlos a todos, debido a que los Mensajeros eran portadores de un solo Mensaje, exhortaban a una sola religión, y Quien los envió fue Uno, formaban un solo cuerpo, los primeros albriciaban la venida de quienes les sucederían y los últimos aseveraban la veracidad de quienes les precedieron.
Por lo tanto creer en algunos de los Mensajeros y no creer en otros representa no creer en ninguno, Dios (Altísimo sea) distingue a quienes están en dicha situación como incrédulos, dice: " Por cierto que quienes no creen en Dios ni en Sus Mensajeros y pretenden hacer distinción entre [la fe en] Dios y Sus Mensajeros diciendo: Creemos en algunos y en otros no, intentando tomar un camino intermedio. ellos son losverdaderos incrédulos" (4:150, 151)
Dios (Altísimo sea) nos ha ordenado no hacer distingos entre ellos y creer en todos ellos, dice el Altísimo: "Decid: Creemos en Dios y en lo que nos fue revelado, en lo que reveló a Abraham, a Ismael, Isaac, Jacob y las doce tribus [descendientes de los hijos de Jacob] y lo que reveló a Moisés, jesús y a los Profetas. No discriminamos entre ellos, y nos sometemos a Él" (2:136), y quien siga este camino habrá alcanzando la buena guía, dice Dios: " Así pues, si creen en lo mismo que vosotros habrán seguido la buena guía" (2:137) y quienes discrepen se habrán desviado: " y si vuelven sus espaldas, por cierto que estarán en una gran discrepancia. Dios bastará contra ellos. Él es Omnioyente, Omnisciente" (2:137)
Dios (Altísimo sea) elogia al Mensajero de esta nación y a los creyentes que le siguieron por su fe y porque no hicieron distingo entre los Mensajeros, dice Dios: " El Mensajero y sus seguidores creen en lo que le fue revelado por su Señor. Todos creen en Dios, en Sus Ángeles, en Sus Libros y en Sus Mensajeros. No hacemos diferencia entre ninguno de Sus Mensajeros" (2:285)
Dios (Altísimo sea) promete conceder una generosa recompensa a quienes no hacen distingo entre los Mensajeros, dice: " Pero quienes crean en Dios y en Sus mensajeros sin hacer distingos [de fe] entre ellos, les concederá su recompensa. Dios es Absolvedor, Misericordioso" (4:152)
Dios (Altísimo sea) recrimina a la gente del Libro por creer en algunos Mensajeros y no creer en otro, dice " Y cuando se les dice: Creed en lo que Dios ha revelado, responden: Creemos en loque Dios nos reveló pero no es lo que vino después, a pesar de ser la verdad que corrobora lo que tienen" (2:91)
Los judíos no creen en Jesús ni en Muhammad, y los cristianos no creen en Muhammad (saws).
Fuente: Los Profetas y Sus Mensajes
